La tarjeta sanitaria no es un trámite que se hace una vez y se olvida. Cambia cuando te mudas de comunidad autónoma, cuando dejas de cotizar, cuando nace un hijo o cuando pasas de asalariado a autónomo. En Baleares la emite el Servei de Salut de les Illes Balears (IB-Salut) y se tramita en el centro de salud, no en la Seguridad Social. Esta guía cubre los casos que más dudas generan en Mallorca: llegar desde la península, darte de alta por primera vez y mantener la tarjeta al día.
Quién tiene derecho y qué cubre
Conviene separar dos cosas que se confunden a menudo. El derecho a la asistencia sanitaria pública lo reconoce el Instituto Nacional de la Seguridad Social. La tarjeta es solo el soporte con el que IB-Salut acredita ese derecho, te asigna un médico y te identifica en la farmacia. Si el derecho no consta en el sistema, el centro de salud no puede emitir la tarjeta por muchos papeles que lleves.
Tienen derecho reconocido, entre otros:
- Quien está de alta o en situación asimilada, por cuenta ajena o como autónomo.
- Pensionistas y perceptores de prestaciones periódicas de la Seguridad Social.
- Quien ha agotado la prestación o el subsidio por desempleo y sigue inscrito como demandante de empleo.
- Los familiares a cargo de un titular (cónyuge o pareja de hecho, hijos hasta los 26 años) como beneficiarios.
- Los menores de edad y las personas solicitantes de protección internacional.
El Real Decreto-ley 7/2018 devolvió además el acceso a la sanidad pública a las personas extranjeras que no están registradas ni autorizadas como residentes en España. En Baleares el reconocimiento se inicia en el propio centro de salud y el padrón es la vía habitual para acreditar que vives aquí.
Con la tarjeta tienes cubierta la atención primaria, las derivaciones a especialista, las urgencias, la hospitalización, las pruebas diagnósticas y la aportación reducida en la farmacia. La gran excepción es la odontología de adultos: el sistema público solo cubre extracciones, infecciones agudas y algún supuesto concreto, de modo que casi todo lo demás sale de tu bolsillo o de un seguro, como se explica en la guía de dentistas.
Apunta dos números, no uno
En la tarjeta aparecen tu número de afiliación a la Seguridad Social y el código de identificación del Sistema Nacional de Salud. El primero te sirve para trámites laborales y de prestaciones. El segundo es el que te identifica como paciente en cualquier comunidad autónoma. Guárdalos los dos en el móvil: te los van a pedir por teléfono más veces de las que crees.
Si vienes de otra comunidad autónoma
Es el caso más frecuente en la isla. Te instalas en Mallorca y tu tarjeta anterior sigue en la cartera funcionando a medias. En urgencias te atienden en cualquier caso, y una dispensación puntual en la farmacia suele salir bien porque la receta electrónica del Sistema Nacional de Salud es interoperable. Lo que no es automático es el seguimiento: tu médico asignado continúa en la comunidad de origen y es quien renueva los crónicos, firma las derivaciones y tramita las bajas.
El orden correcto es este:
- Empadrónate en tu ayuntamiento. El trámite y los documentos están explicados en la guía de empadronamiento.
- Comprueba tu situación de alta. Con certificado digital o Cl@ve puedes descargar el informe de situación en el portal Importass de la Tesorería General, o consultarlo desde la app de la Seguridad Social. Si el alta no está bien, arréglalo antes de ir al centro de salud.
- Solicita la tarjeta en la unidad de atención al usuario del centro de salud que te corresponde por domicilio.
- Pide cita con tu nuevo médico de cabecera para que revise y reemita la medicación crónica en el sistema balear.
No hace falta que devuelvas ni des de baja la tarjeta anterior. La base de datos de población protegida del Sistema Nacional de Salud solo admite una comunidad a la vez, así que al darte de alta aquí la anterior deja de estar activa. Lo que sí conviene es llevarte en papel la hoja de tratamiento actualizada, los informes de especialista y el calendario de vacunas de los niños: el historial clínico no viaja entre comunidades de forma completa ni inmediata.
Cada menor de la unidad familiar necesita su propia tarjeta. Se tramita en el mismo acto, con el libro de familia o el certificado de nacimiento y el documento de identidad del progenitor que la solicita.
No apures la medicación crónica
Entre el empadronamiento y la primera cita con el médico nuevo pueden pasar varias semanas. Si tomas medicación diaria, calcula el margen con antelación y pide una hoja de tratamiento actualizada antes de mudarte. Quedarte sin anticoagulante o sin insulina esperando una cita es un problema evitable con dos semanas de previsión.
Primera alta en el sistema
Si nunca has estado dado de alta en la Seguridad Social, el primer paso no es el centro de salud sino el número de la Seguridad Social. Se solicita gratis en el portal Importass de la Tesorería General o presencialmente en una administración de la Seguridad Social, y no te obliga a nada: es simplemente tu identificador en el sistema. La información oficial y el acceso al portal están en la web de la Seguridad Social.
A partir de ahí, según tu situación:
- Por cuenta ajena. La empresa te da de alta antes de que empieces a trabajar. Con el alta ya puedes pedir la tarjeta, sin esperar a la primera nómina.
- Por cuenta propia. El alta en el RETA la haces tú, con la cuota que corresponda a tu tramo de rendimientos. El detalle está en la guía de autónomos.
- Sin cotizar ni cobrar prestación. Puedes solicitar el reconocimiento del derecho a la asistencia sanitaria acreditando que no tienes cobertura por otra vía. Es el supuesto de la protección universal y se tramita ante el INSS o, en Baleares, iniciándolo en el centro de salud.
Si llegaste desde Latinoamérica, el documento con el que te identificas mientras no tengas la nacionalidad es el NIE, pero el procedimiento no cambia: número de la Seguridad Social, padrón y solicitud en el centro de salud.
El convenio especial. Queda un supuesto residual: personas que no tienen derecho por ninguna de las vías anteriores y tampoco cobertura exportada de otro país. Para ellas existe el convenio especial de prestación de asistencia sanitaria, que se suscribe con la comunidad autónoma pagando una cuota mensual fijada por normativa estatal, del orden de 60 EUR hasta los 65 años y de unos 157 EUR a partir de esa edad. Exige llevar al menos un año empadronado en España y estar empadronado en un municipio de las islas. No cubre las prestaciones farmacéuticas, que se pagan íntegras. Las condiciones vigentes y el formulario están en la sede del Govern de les Illes Balears.
Documentos y dónde se tramita
Lleva original y copia de todo. Lo que piden en la unidad de atención al usuario:
- Documento de identidad. DNI, NIE o pasaporte en vigor.
- Certificado de empadronamiento del municipio balear donde vives. Algunos centros aceptan el volante, otros exigen el certificado, así que pide el certificado y te ahorras el segundo viaje.
- Documento que acredite el derecho. El informe de situación de la Seguridad Social, el documento de afiliación o la resolución de reconocimiento del derecho.
- Libro de familia o certificado de nacimiento si tramitas la tarjeta de un menor.
- Cuenta y teléfono de contacto para que puedan avisarte y para asociarte a la cita previa.
El trámite se hace en el centro de salud que te corresponde por domicilio. Puedes localizarlo, junto con los horarios y el teléfono de cita previa, en la web del Servei de Salut de les Illes Balears. Ve con cita previa: en los centros grandes de Palma la atención sin cita depende del día y de la hora.
No cuesta nada. Ni la primera tarjeta, ni el duplicado, ni el cambio de médico. Si alguien te cobra por gestionarlo, estás pagando por rellenar un formulario que puedes rellenar tú.
La asignación de médico y el documento provisional se resuelven normalmente en el mismo mostrador. La tarjeta física llega por correo al domicilio del padrón en unas semanas. Con el provisional ya puedes pedir cita, acudir a consulta y retirar medicación con tu aportación reducida.
Cambio de médico y de centro de salud
La libre elección de médico dentro de tu área de salud es un derecho, no un favor. Se solicita por escrito en la unidad de atención al usuario, puedes elegir entre los profesionales con cupo disponible y no tienes que justificar el motivo. Lo mismo vale para el pediatra de tus hijos.
Si te mudas dentro de la isla, comunica el cambio de domicilio en cuanto tengas el padrón nuevo. La zona básica de salud se asigna por dirección, así que un traslado de Palma a Manacor cambia tu centro y tu hospital de referencia. Hacerlo a tiempo evita que la cita de revisión te salga a cuarenta kilómetros.
Hay un caso muy mallorquín que conviene conocer: si pasas temporadas largas en una segunda residencia dentro de la isla, puedes solicitar atención como desplazado temporal en el centro de salud de esa zona sin perder tu médico habitual. Es la vía correcta para el verano en la costa, en lugar de acabar en urgencias por una receta.
La cita previa por teléfono no es la única vía
IB-Salut permite pedir cita de atención primaria por internet y desde su aplicación móvil, además del teléfono del centro. En los picos de demanda de la mañana la app suele responder cuando la centralita está saturada, y muestra los huecos reales de tu médico asignado.
La tarjeta sanitaria europea
La tarjeta sanitaria europea es la que te cubre la asistencia necesaria en la sanidad pública de los países de la Unión Europea, el Espacio Económico Europeo, Suiza y el Reino Unido. Se pide gratis en la sede electrónica de la Seguridad Social, tiene una validez de dos años y llega por correo en unos diez días. Si viajas antes, puedes obtener al momento un certificado provisional sustitutorio con la misma cobertura.
Dos límites que provocan sustos:
- Solo sirve en centros del sistema público del país de destino. Si acabas en una clínica privada, pagas tú, y en zonas turísticas de otros países no siempre es evidente cuál es cuál.
- No cubre el desplazamiento programado para tratarte fuera. Para eso existe otra autorización previa, distinta y más lenta.
Para viajes fuera de ese ámbito, la tarjeta europea no vale y necesitas un seguro de viaje. Y si te desplazas dentro de España, no hace falta nada especial: tu tarjeta de IB-Salut te da acceso a la atención en cualquier comunidad autónoma.
Pérdida, robo y datos desactualizados
Si pierdes la tarjeta, pide el duplicado en tu centro de salud con el documento de identidad. Es gratuito y tarda unos días. Mientras tanto te pueden atender igual: tus datos están en el sistema y basta con identificarte, aunque en la farmacia sin tarjeta la aportación reducida no siempre se aplica de forma automática.
Avisa también cuando cambien tus datos. Un cambio de apellidos, de domicilio dentro de la isla o de situación laboral que afecte al derecho tiene que constar, porque de lo contrario el sistema puede dejar de reconocerte la cobertura justo el día que la necesitas. El caso típico es el de quien deja de cotizar y no comprueba si mantiene el derecho por otra vía.
La tarjeta es personal e intransferible
Prestarle la tarjeta a un familiar o a un amigo sin cobertura no es un favor menor: falsear la identidad para obtener una prestación sanitaria es fraude y puede tener consecuencias penales para las dos personas, además de contaminar un historial clínico con datos de otra persona. Si alguien de tu entorno no tiene cobertura, la vía correcta es el reconocimiento del derecho o el convenio especial.
Con la tarjeta en regla, el resto del sistema se abre solo: cita previa con tu médico, derivación al especialista, receta electrónica y acceso a tu historial. Merece la pena dedicarle una mañana en cuanto te instalas, y no el día que aparece la fiebre.