Comer fuera en Mallorca
Comer fuera en la isla no funciona igual que en una capital de provincia peninsular. Hay dos mercados que conviven, una temporada que lo condiciona casi todo y una diferencia de precio enorme entre dos calles paralelas.
La doble escala de precios
En Mallorca conviven dos cartas para el mismo plato. Un arròs brut en un celler de Inca cuesta lo que cuesta un plato de pasta en el Paseo Marítimo. La distancia no se mide en kilómetros sino en metros: en Palma, salir del eje de la Catedral hacia Santa Catalina, Es Jonquet o el barrio de Pere Garau cambia la cuenta final entre un 30 y un 50 por ciento sin cambiar la calidad.
La regla práctica es sencilla: cuanto más cerca del mar y de un aparcamiento de autobuses, más caro y más irregular. Cuanto más cerca de un polígono, un mercado municipal o un ayuntamiento de pueblo, mejor relación calidad precio.
El menú del día
Sigue siendo la mejor forma de comer bien por poco dinero, pero en la isla cuesta algo más que la media estatal: entre 12 y 18 euros con bebida, pan y postre o café. Por debajo de 12 euros es difícil encontrarlo ya fuera de los polígonos industriales, y en Palma centro los sitios buenos rondan los 16 o 17 euros.
Se sirve de lunes a viernes al mediodía. Muchos locales lo retiran en julio y agosto porque la clientela cambia, así que el menú es sobre todo un recurso de temporada baja y de días laborables.
Temporada alta y temporada baja
Entre noviembre y marzo cierra buena parte de la restauración de costa. En Cala Ratjada, Peguera o Can Picafort puedes encontrarte el pueblo con tres locales abiertos. A cambio, en esos meses los restaurantes del interior están para residentes: se reserva mejor, se come más tranquilo y no hay cola.
En verano ocurre lo contrario. En julio y agosto conviene reservar incluso entre semana en Sóller, Deià, Portocolom y toda la zona de Formentor.
La cocina cierra antes que el local
El horario de la puerta no es el horario de la cocina. En la mayoría de sitios se deja de servir comidas sobre las 15:30 y cenas entre las 22:30 y las 23:00, y en pueblos del interior incluso antes. Si llegas justo, mejor llamar y avisar de que vas de camino.
Tipos de local
Celler
Los cellers son antiguas bodegas reconvertidas en restaurante, con las botas de vino todavía en la sala. Es lo más específico de la isla y la cocina es contundente: frito mallorquín, arròs brut, porcella, sopes. Los más conocidos están en Inca, Sineu, Sa Pobla y Petra. Los domingos al mediodía se llenan de familias, así que hay que reservar con días.
Restaurante de finca y agroturismo
Casas de campo rehabilitadas, muchas veces con producto propio. Buen sitio para una comida larga de fin de semana o una celebración. Están fuera de los núcleos, con lo cual hay que contar con coche y con que alguien no beba. Reserva obligatoria casi siempre.
Chiringuito
Los de primera línea de playa funcionan de abril a octubre. El pescado suele ser bueno y el precio de la bebida, alto. Los mejores meses son mayo, junio y septiembre, cuando el agua ya está bien y no hay que pelear por una mesa.
Bar de barrio
Sigue siendo donde mejor se desayuna y donde más barato se come. Muchos sirven menú del día sin carta escrita, cantado por el camarero. En los barrios de Palma con más población latinoamericana, en Son Gotleu o Pere Garau, hay además una oferta colombiana, ecuatoriana y argentina muy consolidada.
Restaurante
La carta clásica, con servicio de mesa. El rango es amplísimo: de 15 a 20 euros por persona en un sitio sencillo a 60 u 80 euros en la gama alta de Palma o Puerto Portals.
Cuánto cuesta comer fuera
Un menú del día son 12 a 18 euros con bebida. Una cena con segundo y una bebida sale entre 18 y 35 euros por persona. Una cena de tapas con 3 o 4 platos para compartir se queda en 15 a 25 euros por cabeza sin contar bebidas.
Más caro: Paseo Marítimo, Puerto Portals, Port Adriano, los paseos marítimos de las zonas turísticas y las terrazas con vistas a la Catedral.
Más barato: calles interiores de Santa Catalina y Es Jonquet, barrios de Palma alejados del centro, pueblos del interior, Inca, Sineu, Manacor y los mercados municipales.
El mejor indicador es quién está sentado
A las 14:00 un buen sitio está lleno de gente que trabaja cerca: obra, oficinas, personal sanitario. Un local vacío a esa hora en un pueblo no es un hallazgo, es una señal. Y una carta con fotos de los platos y alguien invitando a entrar desde la puerta casi nunca es buena idea.
Platos mallorquines típicos
Para empezar
Pa amb oli. Pan moreno con tomate de ramellet, aceite y sal, con sobrasada, queso de Mahón o jamón. Parece que no tiene misterio, pero la diferencia entre uno bueno y uno malo está en el pan y en el tomate.
Trempó. Ensalada de verano con tomate, cebolla y pimiento verde en tiras. Se come de junio a septiembre y aparece también encima de la coca de trempó.
Tumbet. Patata, berenjena y pimiento fritos por capas con salsa de tomate. Como guarnición o como plato. Ojo si eres vegetariano: en algunos sitios lleva sobrasada.
Principales
Frito mallorquín. Casquería salteada con patata, pimiento e hinojo. Es el plato que separa a quien conoce la cocina de la isla de quien no.
Arròs brut. Arroz caldoso con carne, verdura y especias. Plato de invierno y de celler.
Sopes mallorquines. No es sopa: son láminas de pan seco que absorben un guiso de verdura, col y a veces carne. Muy de temporada fría.
Porcella. Lechona al horno, de piel crujiente. Plato de fiesta, típico de cellers y restaurantes de finca.
Postres
Ensaïmada. Con azúcar glas o rellena de cabello de ángel, crema o turrón. La de una pastelería que la hace ese mismo día no tiene nada que ver con la de caja.
Gató amb gelat d'ametla. Bizcocho de almendra con helado de almendra. Está en casi todas las cartas.
Coca de patata. Especialidad de Valldemossa, esponjosa y poco dulce, para mojar en chocolate.
Reservas y temporada
Para reservar, el teléfono sigue funcionando mejor que cualquier aplicación en los pueblos. En Palma y en la gama media alta se reserva por Google Maps o por TheFork, que además publica descuentos en franjas horarias flojas.
Los alérgenos están declarados por ley en la carta o los facilita el camarero, así que basta con preguntar. En cocina tradicional conviene concretar: muchos guisos llevan sobrasada, butifarrón o caldo de carne aunque el plato parezca de verdura.
Fuera de temporada, comprueba el horario antes de salir de casa. Bastantes locales de costa cierran de noviembre a marzo y otros abren solo de jueves a domingo. Google Maps suele estar actualizado, pero en enero una llamada evita el viaje en balde.
Cómo encontrar buenos sitios
Google Maps es la herramienta más fiable de la isla. Lee las reseñas de los últimos tres meses, no la nota media: en restauración estacional un local cambia de cocina de un año para otro.
TheFork sirve sobre todo para reservar en Palma y para pillar descuentos entre semana.
Lo que no encontrarás en ninguna aplicación son los sitios que viven de la clientela del pueblo y que no tienen ni web. Esos salen preguntando a vecinos, a compañeros de trabajo o directamente en el mercado municipal, a quien te vende el pescado.
Los mercados como plan gastronómico
Los mercados semanales de la isla (Sineu los miércoles, Alcúdia los martes y domingos, Santanyí los miércoles y sábados) tienen fruta y verdura, pero también embutido, queso, aceituna y vino para probar. Y los mercados municipales de Palma, el Olivar y Santa Catalina, funcionan a mediodía como zona de tapeo con producto de la parada de al lado.