Serra de Tramuntana: guía del Patrimonio Mundial de la isla
Sandor Farkas
Fundador y redacción de Mallorca Plus
Acompaña a residentes y recién llegados en trámites, vivienda y cuestiones del día a día en Mallorca.
La Serra de Tramuntana es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2011 y sigue siendo el mejor plan de fin de semana que tiene la isla. Noventa kilómetros de montaña desde Andratx hasta el cap de Formentor, con pueblos de piedra, olivares en bancales y carreteras que se han hecho famosas por sí solas. Vivas en Palma, en el Pla o en la propia sierra, siempre queda un tramo por descubrir. En nuestra guía de ocio y deporte en Mallorca hay más ideas para completar el plan.
Por qué la sierra es Patrimonio Mundial
La UNESCO no la declaró por el paisaje sin más, sino como paisaje cultural: un territorio donde el trabajo humano y la naturaleza llevan siglos moldeándose mutuamente. Pesaron sobre todo los bancales de piedra en seco, el sistema de canalización de agua de origen andalusí, con sus safareigs y qanats, y la forma en que los pueblos se integran en la ladera sin romperla.
Eso es lo que hace distinta a la Tramuntana frente a otras sierras mediterráneas: olivos de varios siglos junto a paredes de caliza, fuentes escondidas al lado de caminos de peregrinación medievales. El pico más alto, el puig Major, llega a 1.445 metros y en días claros deja ver Menorca al fondo.
Consejo: cuándo ir
De marzo a mayo y de septiembre a noviembre es cuando mejor está la sierra. En primavera florecen los almendros y los prados; en otoño la temperatura acompaña para caminar. En verano el calor en la montaña aprieta más de lo que parece desde la costa, y en invierno alguna carretera de puerto puede cerrarse puntualmente por nieve o desprendimientos.
Los pueblos que merecen la parada
Valldemossa es el más conocido. La Real Cartuja, donde pasaron el invierno de 1838 a 1839 Frédéric Chopin y George Sand, es hoy museo y visita casi obligada. Las calles empedradas con macetas y los cafés de la plaza hacen el resto. La coca de patata se lleva horneando aquí generaciones y sigue mereciendo la cola.
Deià tiene fama de pueblo de artistas. El poeta británico Robert Graves vivió allí más de cincuenta años y su casa es ahora una casa museo. A la cala Deià se baja por un camino corto pero empinado, y el agua compensa el esfuerzo.
Otros pueblos que valen el desvío:
- Sóller, con el tren de madera y el valle de naranjos
- Fornalutx, que sale en todas las listas de pueblos bonitos de España
- Banyalbufar, con sus marjades de viña colgadas sobre el mar
- Estellencs, tranquilo y bastante ajeno al circuito turístico
- Orient, un puñado de casas en el valle y poco más
Caminar por la Tramuntana
La red de senderos va del paseo fácil a la travesía de varios días. La ruta larga por excelencia es el GR 221, la Ruta de Pedra en Sec, unos 150 kilómetros que recorren la sierra de punta a punta y que se puede hacer por etapas sueltas cualquier sábado.
Para empezar, la vuelta al embalse de Cúber se hace en unas dos horas y da una panorámica muy buena de los picos de alrededor. La subida de Valldemossa a es Teix es el siguiente escalón, de dificultad media.
Quien quiera algo más serio tiene el puig de Massanella, 1.365 metros y la cima libre más alta de la isla, ya que el puig Major está ocupado por una base militar. Son cinco o seis horas entre ida y vuelta.
Atención: la montaña no perdona descuidos
Aunque no sea alta montaña, la Tramuntana tiene terreno pedregoso, poca sombra y cobertura irregular. Calzado cerrado, al menos dos litros de agua por persona, protección solar y mapa descargado sin conexión. En verano se sale temprano y se está de vuelta antes del mediodía. Avisa siempre a alguien de la ruta que vas a hacer.
Recorrerla en coche
No hace falta caminar para disfrutar la sierra. La MA-10, de Andratx a Pollença, es una de las carreteras de montaña más bonitas del Mediterráneo y se puede hacer en tramos. Entre los puntos que casi nadie se salta están el mirador de sa Foradada, cerca de Deià, el torrent de Pareis en sa Calobra y la propia bajada a sa Calobra, doce kilómetros de curvas cerradas que son un plan en sí mismo.
Para recorrerla entera cuenta con un día completo: hay miradores cada pocos kilómetros y vas a parar más veces de las previstas. En temporada alta, sal pronto: los aparcamientos de Sóller, Valldemossa y sa Calobra se llenan a media mañana. Si vas a alquilar coche para la escapada, en nuestros consejos sobre el alquiler de coche en Mallorca están los errores más caros que conviene evitar.
Comer y beber en la sierra
La cocina de montaña mallorquina es contundente y sin adornos. En los restaurantes de pueblo encuentras tumbet, frit mallorquí, sopes mallorquines y arròs brut, casi siempre a precio de menú y no de carta turística.
En Sóller el zumo de naranja recién exprimido es casi un trámite obligatorio, y Valldemossa tiene aceite de oliva de producción local muy decente. En la zona hay además varias bodegas pequeñas que abren para visitas y catas; lo contamos con detalle en el artículo sobre el vino de Mallorca y sus bodegas.
Consejo: los mercados de la sierra
El mercado semanal de Sóller (sábados) y el de Valldemossa (domingos) son buenos sitios para comprar aceite, almendra, sobrassada y cerámica hecha a mano. Ve temprano: a partir de las once se llenan y aparcar se convierte en el verdadero reto del día.
En resumen
La Tramuntana no se agota en una excursión. Es un paisaje habitado, con siglos de trabajo encima, y cambia por completo según el mes y la hora a la que llegues. Un día por las calles de Deià, otro subiendo al Massanella y otro simplemente parando en los miradores de la MA-10 dan tres experiencias distintas.
Si prefieres ir acompañado, en GetYourGuide hay rutas a pie, salidas en jeep y excursiones gastronómicas por la sierra con guías que conocen el terreno.