Mallorca en febrero: tiempo, planes y almendros en flor
Sandor Farkas
Fundador y redacción de Mallorca Plus
Acompaña a residentes y recién llegados en trámites, vivienda y cuestiones del día a día en Mallorca.
Febrero es el mes en que Mallorca despierta poco a poco del letargo invernal. Los almendros se cubren de flores rosas y blancas, en Palma desfilan las primeras comparsas de carnaval y los días se alargan de forma notable. Con unos suaves 14 a 16 grados de día, calas vacías y vuelos muy por debajo del nivel del verano, febrero es una de las épocas más agradecidas del año en la isla. Es el momento en que Mallorca recarga energía: los payeses podan los olivos, los mercados se llenan con el primer género de la temporada y en los pueblos de montaña las tabernas vuelven a abrir sus puertas. En este artículo te cuento qué puedes esperar del tiempo, qué fiestas y espectáculos naturales hacen tan especial este mes y cómo aprovechar bien la temporada baja.
El tiempo en Mallorca en febrero: suave, florido y cambiante
El febrero mallorquín pertenece todavía al invierno, pero con el aumento de las horas de sol ya sabe a primavera. En la costa y en Palma, las temperaturas diurnas se mueven casi siempre entre 14 y 17 grados; en la Tramuntana, a 700 o 900 metros de altitud, se quedan en 6 a 10. De noche, en el llano se baja a entre 5 y 8 grados, y en zonas altas como Lluc u Orient hay heladas en el suelo con regularidad. El sol luce de media seis o siete horas al día, con esa luz clara y cálida del invierno mediterráneo.
La lluvia forma parte de febrero. Cuenta con cinco a siete días de lluvia que se alternan con largas fases de sol. Muchos chubascos pasan rápido y en una hora han desaparecido. El mar sigue a unos 14 grados: demasiado frío para nadar un buen rato, pero perfecto para pasear por la orilla en jersey, darte un chapuzón rápido o salir con la tabla de SUP en un día sin viento. Los datos climáticos actuales e históricos de Baleares los publica el servicio meteorológico estatal AEMET.
Consejo: vístete por capas
Prepara ropa por capas para febrero. Una chaqueta que corte el viento y la lluvia, un jersey ligero, pantalón largo y buen calzado de caminar no pueden faltar. Para Palma suele bastar de día con camiseta, jersey y una chaqueta de entretiempo. Si vas a caminar por la Tramuntana, añade gorro, braga de cuello y unos guantes finos.
Los almendros en flor: el espectáculo rosa y blanco de febrero
Si una sola imagen resume el febrero mallorquín, es la de un almendro retorcido en plena floración contra el cielo azul. La floración suele empezar a finales de enero y alcanza su punto álgido en la primera y la segunda quincena de febrero. En toda la isla, alrededor de 1,5 millones de árboles tiñen los campos de rosa suave y blanco puro. Especialmente impresionante es la floración entre Bunyola, Santa Maria del Camí y Consell, en el valle de Sóller, alrededor de Son Servera y en las colinas de Llucmajor. Para verla desde arriba, sube al mirador del Castell de Bellver o pasea por el cinturón de almendros entre Santa Eugènia y Algaida.
El mejor momento para una foto es primera hora de la mañana, cuando la luz es suave y los árboles todavía guardan flores por abrir. Las oficinas de turismo publican cada año sus propias rutas de la flor del almendro, porque el punto álgido puede adelantarse o retrasarse según el tiempo. Una visión general oficial de rutas y actos alrededor de la floración la tienes en el portal de turismo de las Illes Balears. Y si además de mirar te apetece moverte, nuestra guía de ocio y deporte en Mallorca te ayuda a planear caminatas, rutas en bici y carreras entre los campos de almendros.
Carnaval en Mallorca: Sa Rua y Sa Rueta en Palma
El segundo gran momento de febrero es el carnaval. Sa Rua de Palma es un desfile colorido y con un ambiente muy familiar. La fecha es el sábado antes del Miércoles de Ceniza, según el año a principios o a finales de febrero. Por la tarde, miles de personas disfrazadas recorren la ciudad desde la Avinguda Jaume III, pasando por el Passeig del Born, hasta el Parc de la Mar junto a la catedral. Colegios, asociaciones y grupos de baile desfilan con carrozas hechas por ellos mismos, acompañados de grupos de tambores, confeti y la repostería de carnaval horneada durante días.
El día anterior se celebra Sa Rueta, el desfile infantil. Miles de padres y abuelos llenan las calles, la ciudad huele a churros y chocolate y el ambiente no puede ser más entrañable. También en pueblos como Manacor, Inca, Pollença o Sa Pobla salen ruas propias por las plazas. Si vienes de fuera para vivir el carnaval, reserva una o dos noches en Palma y alójate en el casco antiguo. Ideas de locales con encanto alrededor del desfile, en nuestra guía de restaurantes y comida en Mallorca.
Ojo: Sa Rua corta medio centro de Palma
El sábado de carnaval, las calles del centro alrededor del Born, Jaume III y la Plaça de la Reina se cierran al tráfico desde mediodía. Los buses circulan con desvíos y los aparcamientos cercanos al centro se llenan a media mañana. Si puedes, llega en metro o tren hasta la Plaça d'Espanya y reserva restaurante con antelación.
Temporada baja: senderismo, bici y calas tranquilas
Quien busca actividad sale ganando en febrero. La Tramuntana, tras las lluvias del invierno, está de un verde profundo, los torrentes llevan agua y en los senderos reina una calma estupenda. Clásicos como el camino de Deià a Sóller, la subida al Castell d'Alaró o las etapas alrededor del embalse de Cúber y los Tossals Verds se caminan en febrero a temperatura ideal. La ruta de gran recorrido GR 221 (Ruta de Pedra en Sec) también es factible, aunque tras las lluvias algunos tramos pueden estar embarrados o cerrados. Consulta los avisos oficiales antes de cada excursión.
Los ciclistas de carretera también vuelven puntuales en febrero. Los primeros equipos profesionales ya entrenan por Pollença, Alcúdia y Sa Calobra, porque las temperaturas son ideales para la pretemporada. Si te apetece algo más tranquilo, el parque natural de s'Albufera, junto a Alcúdia, ofrece una avifauna impresionante: flamencos, águilas pescadoras y garzas descansan allí antes de seguir viaje. Y las playas de la costa este, como Cala Mondragó o Cala Agulla, son casi todas para ti en febrero. Más inspiración para días tranquilos lejos de los puntos calientes, en nuestra guía de planes y excursiones en Mallorca.
Consejos prácticos para febrero en Mallorca
Para que el plan de febrero salga redondo, aquí tienes lo más importante de un vistazo:
- Comprueba la calefacción del alojamiento: muchas fincas y pisos antiguos están poco aislados. Al reservar, fíjate en que haya calefacción, chimenea o aire acondicionado con modo calor.
- El coche de alquiler sale barato: en febrero, un utilitario cuesta a menudo de 15 a 25 euros al día, y no dependes de los horarios reducidos de bus de la temporada baja.
- Mira qué restaurantes abren: zonas turísticas como Cala Millor, Cala d'Or o Magaluf suelen seguir en pausa de invierno hasta finales de febrero. Palma, Pollença, Manacor y Sóller funcionan todo el año.
- Averigua la fecha del carnaval: Sa Rua cae cada año en un sábado distinto de febrero, según la fecha de Pascua. Reserva hotel y mesa con tiempo.
- Ten a mano la app del tiempo: la previsión de AEMET suele ser muy precisa. Planifica caminatas y rutas de almendros alrededor de fases estables de altas presiones.
- Aprovecha los vuelos baratos: si esperas visita de fuera, febrero es ideal; los vuelos directos desde muchas ciudades europeas salen a menudo por menos de 80 euros ida y vuelta.
Quien pisa la isla por primera vez en febrero puede conocerla además con calma, sin las riadas de gente del verano. Ese es justo el encanto de la temporada baja: hay tiempo para conversaciones de verdad, para los mercados locales y para esos mallorquines que en verano apenas tienen un minuto para charlar.
Conclusión
Febrero reúne en Mallorca tres cosas que en verano casi nunca coinciden: un tiempo agradable para viajar, cultura local viva y naturaleza de verdad. Los almendros tiñen la isla de tonos pastel, el carnaval de Sa Rua llena de color las calles de Palma y la Tramuntana espera vacía y verde a cualquiera que quiera caminar, pedalear o simplemente respirar con calma. Si eres flexible, disfrutas de la temporada baja y buscas ese ambiente de primavera mediterránea, febrero enseña una cara muy auténtica de Mallorca. Planifica el alojamiento con tiempo, fíjate en la calefacción y en la ropa adecuada, y tu febrero en la isla saldrá redondo.